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lunes, 10 de junio de 2013

La punta del iceberg

...los editores mexicanos de principios de siglo veinte tal vez no tuvieron razón al creer que un día dejaríamos de leer tonterías...

Y esa frase fue escrita hace aproximadamente unos tres años. Es parte de un par de páginas escritas como conclusión o reflexión (no recuerdo bien) sobre la historia del diseño gráfico en México, esto permaneció perdido en un cajón junto con algunos otros apuntes similares hasta ayer.

Ayer fue cuando recordé después de mucho mucho tiempo, (en realidad demasiado) por que demonios había estudiado Diseño y Comunicación Visual y que era lo que estaba haciendo actualmente con eso y pues nada resulta que no estoy haciendo nada y si estudié diseño por que es apasionante, lo que menos siento ahora es pasión.

Mensaje, estructura, historia, lenguaje, código, comunicación, metodología, todo, todo lo que da esa disciplina en su parte mas profunda es lo que me enamoró de ella, pero eso no lo sabía yo cuando llegué allí, por que lo único que podía ver era la punta del iceberg, las revistas, el diseño comercial, publicidad... y bueno hay cosas tan pero tan buenas en la punta que pues fácilmente te enamoras, pero después amas de verdad cuando al sumergirte bajo el agua te das cuenta de que las posibilidades son infinitas y que la estructura es tan grande y compleja que no te alcanzaría una vida para comprenderla y mucho menos cuando te das cuenta de que se ha desprendido de algo mucho mas grande.

Y cuando vuelves a la superficie te das cuenta que no haces nada,  los tres puntos donde radica la felicidad estan, primero en la punta del iceberg donde brilla el sol, donde puedes ver, lo mas deslumbrante, las mejores galas del diseño pero que hacia abajo como en un pozo va perdiendo brillo. Segundo en la isla que se ve en el horizonte una mole blanca de donde originalmente salió el gigante de hielo en el que viajas y finalmente el fondo debajo del agua justo de bajo de tus patas de pingüino donde conociste el amor. Llegar a cualquiera de los tres puntos me parece casi imposible.

Parece que ni siquiera hay algo que ver al rededor...
Pequeño e insignificante
No voy a entrar en detalles sobre la vida y el clima en la Antártida, pero solo hay dos opciones, si dos, bueno tres, eres Scott o Amundsen, victoria o derrota, suerte o infortunio, pero siendo Scott puedes elegir entre vivir o morir, como es que vas a asimilar tu derrota e infortunio y es allí entre esas dos opciones que se empieza a abrir un abanico de posibilidades.

Yo soy Scott, pero a diferencia de el yo no moriré de derrota. Y aqui estoy en la superficie en la parte baja del iceberg en lo menos reluciente, viendo a intervalos la cima, el fondo y la isla de origen, sin saber que hacer, lo unico que se es que no moriré de derrota no es una opción, no cuando ya has amado, no sin haber intentado llegar y aun tras llegar a la meta y no encontrar lo que busco seguro que al norte tiene que haber algo mejor.

Ayer esa frase me hizo recordar quien soy... 

No tengo la suerte de Amundsen pero tengo el espíritu de Scott.



viernes, 2 de noviembre de 2012

Siempre tuve miedo...

Esta ilustración nació con un original muy diferente, para una muestra de gráfica de Día de muertos mientras aún estaba en la Universidad. El proyecto era presentar de forma gráfica en una serie de carteles, las formas tan diferentes en que puede sentirse o llegar la muerte.

Así que ami compañera Diana Conteras y a mí nos tocó representar una muerte en grupo, así que nos decidimos (¿o me decidí?, creo que me vi muy controladora, perdón a Dianita) por presentar un accidente de avión, que ilustré en escala de grises: un avión partido en mitad de la noche con los pasajeros y el equipaje cayendo sobre un bosque... no fue malo, pero poco tiempo después alguien me dijo "que chido está tu cartel de Carlos Amorales"... ¿pero queeeeeee?.... no!!!! es mío yo lo hice, quien demonios es ese... así que a buscar... Carlos Amorales, artista... si definitivamente era todo él... y él es bueno, definitivamente me gusta, pero fue muy triste también por que, aunque no fue un plagio hubiera podido pasar...

En fin, decidí que sería bueno rehacerlo, tal vez Carlos Amorales y yo compartimos el gusto por el minimalismo, las formas simples y los vectores a una sola tinta de preferencia negra o blanca, pero es que en este mundo de imágenes, en general en la vida, aunque cada uno de nosotros podemos percibir la realidad de forma distinta a través del filtro de nuestra experiencia y hasta de nuestra miopía, astigmatismo o daltonismo, al final de cuentas los objetos son como son, las herramientas, las técnicas y las tecnologías son compartidas, vivimos pues en el mismo mundo y es demasiado difícil no parecernos, por que al final de cuentas somos tan originales como individuos, como somos tan iguales por pertenecer a la misma especie...


Seis años después, siempre tuve miedo de cambiarlo, pero lo hice... al fin, la muerte vuelve a ser aérea, a pesar de estar unidos por el temor a la muerte, siguen sintiéndose solos, por que no es la soledad lo que nos hace temer, si no la muerte y no sólo la muerte física... si no todo lo que el concepto de muerte abarca en el día a día, no es sólo desaparecer, también es perder... y a nadie le gusta perder...

Conozcan a Carlos Amorales, a mí me gusta mucho, aunque no me gusta parecerme, vale mucho la pena su obra.
Carlos Amorales. Obra gráfica e instalación




viernes, 26 de octubre de 2012

Todo gira. Autorretrato




En estos días estoy de catarsis, vuelta, vuelta y otra vuelta más, cierro los ojos y todo gira...al rededor de mi todo gira, abro los ojos es un remolino que no se hasta donde me va a llevar, ni cuando se va a detener... abrir los ojos, soñar... o sólo dejarse llevar... Al menos aprovecho el tiempo muerto...

Insisto ¿Cuál es la razón para que todo lo que pienso sea blanco, negro, gris y en párrafo justificado?

Vuelta, vuelta y otra vuelta más, tu mundo es como una espiral...



viernes, 12 de octubre de 2012

En el camino...




Aveces solemos viajar con demasiado equipaje, desde la partida llevamos encima un montón de maletas repletas y durante el camino vamos recogiendo otras tantas cosas que pudieran hacernos falta. De repente nos damos cuenta que nuestra carga no nos deja avanzar, si no más rápido, al menos con ligereza, nos preocupa que al abandonar alguno de nuestros preciados tesoros se nos olvide algo realmente importante.

Sin desearlo como un accidente aveces perdemos cosas, las olvidamos, las dejamos en alguna estación, si eran necesarias o no, no hay manera de saberlo, sólo sobre la marcha. Algunas veces las hecharemos de menos, otras tantas ni siquiera nos daremos cuenta y algunas mas no queda mas que sobre llevar el dolor de la pérdida y la resignación, por que aunque volver sobre nuestros pasos en la búsqueda de lo perdido es una opción no siempre es una buena idea...

Los cuervos son demasiado inteligentes... tal vez ellos sepan algo... tal vez vean algo más... solo tal vez... Sólo eso y nada más...





miércoles, 26 de septiembre de 2012

Ártico


El camino al Ártico es largo, llegar hasta allí requiere de constancia, práctica, disciplina y organización. Es un lugar lejano, que mas que una realidad parece un sueño, al poner los pies sobre el helado suelo te das cuenta de que aún no has llegado a la meta, de que ganar la carrera no es mas que una rueda de la fortuna, ganar y perder, que todo puede cambiar de un momento a otro. 
Todos tenemos nuestro propio círculo polar, un sueño lejano, un lugar incierto, temible y maravilloso, el secreto y el tesoro a descubrir, un camino que se acorta cuando decides dar el primer paso, no importa cuantas veces caigas, por que la meta está cada día mas cerca...



Solos

El camino hacia el Círculo Polar